Piscinas sin obras y sobre el terreno

Asociamos las piscinas a una obra en el patio, con todo lo que conlleva. O a su versión sencilla, la que se monta para la temporada de verano y se desmonta cuando finaliza. Sin embargo, existen muchos tipos de piscina; hasta las que se inflan con aire siguen vigentes. En esta ocasión, queremos adentrarnos en las opciones de piscina que se pueden instalar sin la necesidad de realizar una obra. Las piscinas prefabricadas se han convertido en una de las opciones más populares, sobre todo por su rápida instalación y un coste relativamente bajo.

Desde los modelos de fibra de vidrio hasta las opciones inflables o de acero, cada una de las piscinas existentes proporciona una serie de ventajas capaces de adaptarse a las necesidades y estilos de vida de cada uno. Aspectos como la durabilidad, el mantenimiento o la estética deben considerarse a la hora de elegir la mejor opción, adaptada y ajustada al espacio y el presupuesto.

Una de las características que hacen que este tipo de piscinas destaque es que se fabrican con unos tamaños y formas predeterminados, por lo que hay que amoldarse a las opciones existentes. Por lo general, las formas y los tamaños son los más comunes, diseñados para cubrir las necesidades más básicas cuando el espacio es limitado. No obstante, existen fabricantes que fabrican este tipo de piscinas a medida, aunque este hecho supone un encarecimiento en los costes.

Si algo hace que este tipo de piscinas sea interesante, es que puede escogerse el tipo de instalación. Es posible encontrar una piscina enterrada o una elevada. Aunque la primera opción es la más común, quedando a nivel de suelo, requiere de excavación para encajar la piscina. Por otro lado, la segunda opción consiste en colocar la piscina en la superficie, sin que exista necesidad de hacer excavación. Opción más que interesante en lugares en los que no se pueda ejecutar una excavación.

Unas cuantas opciones

Como hemos podido comprobar en Vals1Mom Serveis, como expertos en piscinas prefabricadas, las opciones y tipos de piscinas son muy diversas. Cada una de ellas se fabrica con diferentes materiales y diseños, los cuales se adaptan a las necesidades y estética de cada espacio. Veamos cuáles son las opciones que gozan de mayor popularidad.

Las piscinas de poliéster se conocen, sobre todo, por su durabilidad y resistencia frente a los productos químicos. Para fabricarse, se recurre a un proceso de moldeo, lo que permite obtener formas diversas y personalizables. La superficie de este tipo de piscinas es lisa, facilitando las tareas de limpieza y mantenimiento. En contra, pueden ser menos resistentes a los impactos fuertes.

Pasamos a las piscinas de hormigón, en este tipo de piscinas, encontramos mayor versatilidad en lo relativo al diseño y el tamaño. El hormigón permite que se creen formas únicas, además de ser un material altamente resistente. Suelen ser más caras y necesitan un mayor mantenimiento, además de que su tiempo de construcción es más largo.

El acero inoxidable es otro de los tipos de materiales utilizados en la fabricación de piscinas. Muy populares en los espacios modernos, ofrecen un aspecto elegante y minimalista. Son resistentes a la corrosión y se pueden adaptar a numerosos diseños. Su coste es igualmente elevado, además de que necesitan cuidados especiales para que se mantenga el brillo y se eviten los arañazos.

Las piscinas de polipropileno, un material ligero y fácil de instalar, con lo que se reduce el tiempo de instalación, son resistentes a los productos químicos y los rayos UV. Su ligereza las hace menos robustas, si se comparan con otras opciones.

Nos quedan las piscinas de fibra de vidrio, una de las opciones de mayor popularidad, debido a la rapidez de instalación que permiten y su mantenimiento mínimo. Con una superficie suave, donde no se produce el crecimiento de algas y muy resistente a los daños, la única pega es la limitación en las formas y tamaños.

A la hora de elegir un tipo de piscina prefabricada, resulta indispensable tener en cuenta el presupuesto, la estética y el mantenimiento que requiere. Cada uno de los materiales mencionados cuenta con sus propias ventajas e inconvenientes, por lo que hacer una evaluación detallada, en función de las prioridades del usuario, ayuda a determinar la piscina que mejor se adapta en cada caso.

Las piscinas prefabricadas se construyen con diversos materiales, siendo los más comunes la fibra de vidrio, el vinilo o el hormigón. Las piscinas de vidrio cuentan con buena acogida y popularidad, por su durabilidad y la necesidad de poco mantenimiento, mientras que las de vinilo son más personalizables y económicas, aunque necesitan que se reemplace el liner de forma periódica. En cuanto a las piscinas de hormigón, aun siendo más costosas y con mayor tiempo de construcción, ofrecen mayor flexibilidad en el diseño, además de ser más resistentes.

A la hora de elegir la piscina prefabricada, existen una serie de factores a tener en cuenta, como el espacio disponible, lo que determina el tamaño y la forma de la piscina. El presupuesto disponible y aspectos como la facilidad de instalación, el mantenimiento y la calidad del material afectan de forma directa a la decisión final.

Algo más sobre las piscinas prefabricadas

Podemos señalar algunas de las diferencias más notables entre las piscinas de fibra de vidrio y acero. Las primeras se fabrican con un material más flexible, en tanto que para las segundas utilizan paneles metálicos con mayor resistencia.

La instalación de las piscinas de fibra de vidrio es más rápida y sencilla, puesto que llegan en una sola pieza. Mientras que las fabricadas en acero necesitan ensamblaje.

En términos de durabilidad, las piscinas fabricadas en acero son más susceptibles a la hora de sufrir corrosión, si carecen del tratamiento adecuado. Las que se fabrican en fibra de vidrio, por el contrario, son más resistentes frente a los productos químicos y las condiciones climáticas.

Así mismo, el mantenimiento de una piscina de fibra de vidrio siempre será menor que el de las que se fabrican en acero. Sobre todo, porque su superficie es más lisa y no se acumulan algas con facilidad.

En consecuencia, los criterios necesarios que hay que considerar a la hora de elegir piscina prefabricada son:

  • Tamaño y forma. Hay que asegurarse de que se puede adaptar al espacio disponible en el patio o jardín.
  • Optar siempre por los materiales con mayor durabilidad y resistencia frente a las condiciones climáticas.
  • Instalación, evaluando si la instalación de la piscina es fácil o necesita instalación profesional.
  • Mantenimiento, sobre el que hay que informarse en el proveedor, para saber el tipo y nivel que requerirá a lo largo de su vida útil.
  • Presupuesto, en el que se establezca un límite económico, donde se incluya la compra, la instalación y el mantenimiento.

Considerar estos aspectos permite tomar una elección más informada y acorde a las necesidades particulares de cada uno.

De manera que adquirir una piscina prefabricada conlleva una serie de ventajas y desventajas en comparación con las fabricadas. Dentro de las ventajas, encontramos menor tiempo de instalación y costes más bajos, en general. Requieren menos mantenimiento y ofrecen una amplia variedad de diseños. Por el contrario, las desventajas más notables son la menor durabilidad, la menor personalización que permiten y la falta de flexibilidad en los diseños.

La ligereza que proporciona una piscina prefabricada es mayor que la de otro tipo de piscinas. Lo que permite mayor posibilidad de instalación en diferentes espacios, como áticos o terrazas que soporten la carga.

Los materiales con los que se fabrican evitan que se produzcan grietas o desprendimientos a consecuencia del tiempo. Estos problemas se producen con mayor facilidad en las piscinas de obra, cuando el recubrimiento se rompe o despega.

El tiempo necesario para instalar una piscina prefabricada suele ser la mitad de tiempo que el que requiere una instalación de piscina de obra. Además de que la normativa sobre las piscinas contempla, en algunos ayuntamientos, limitaciones relativas a su colocación. Un ejemplo lo encontramos en los metros de separación que deben existir entre la piscina de obra y el muro del vecino o la calle. Cuando se trata de piscinas prefabricadas, permiten mayor acercamiento al perímetro, debido a que el material de la piscina permite una contención adecuada de la presión.

En definitiva, evaluar los tipos de piscinas prefabricadas que podemos encontrar en el mercado implica considerar el material, el diseño, la facilidad de instalación, el mantenimiento y el presupuesto. Tras efectuar este análisis sobre los tipos de piscinas y sus materiales de fabricación, así como las ventajas e inconvenientes que presentan, se destacan las opciones en las que se combinan calidad y funcionalidad. Elegir la piscina adecuada permite transformar el espacio exterior de la vivienda, al mismo tiempo que va a proporcionar momentos de diversión y relax en las épocas de mayor calor. Por lo tanto, a la hora de elegir, sopesar los factores expuestos permite tomar la mejor elección para instalar la piscina adecuada.

En cualquier caso, siempre hay un profesional del sector, dispuesto a resolver todo tipo de dudas y aconsejar de primera mano sobre la mejor opción. Aunque tener algún conocimiento previo resulta fundamental para que no nos tomen el pelo.

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