El cuarto de baño es la habitación, junto a la cocina, que más solemos reformar. A pesar de su reducido tamaño, no es precisamente barato, que digamos. Te contamos cuánto te puede costar poner al día tu baño y te damos algunos consejos para ahorrarte algo de dinero.
Cada cierto tiempo nos planteamos reformar el baño. Solemos hacer una renovación integral. Cambiar la bañera por un plato de ducha es la excusa perfecta para cambiar los muebles, sustituir los sanitarios antiguos y darle una vuelta al suelo y a los azulejos de las paredes. Para mantener, de esta manera, una cierta armonía y ofrecer una imagen fresca y renovada.
Hay varias razones que nos pueden empujar a tomar la decisión de renovar el baño. Cada familia, cada casa tiene las suyas. Puede ser que nos hayamos cansado del baño que tenemos. Lo vemos cada mañana al levantarnos, cada día, varias veces al día. Y llega un momento en que nos aburre, no nos sentimos cómodos ahí dentro.
Otra de las razones habituales es ganar espacio. Los cuartos de baño en los pisos modernos tienen proporciones reducidas. Un replanteamiento del habitáculo se vuelve imprescindible para poder hacer todo lo que necesitamos dentro de él, sin sentirnos agobiados.
También puede ser que hayan cambiado las circunstancias. Una familia con hijos, en la que los niños se hacen mayores. Los niños eran los únicos que utilizaban la bañera y ahora que se han hecho grandes, se duchan como los adultos. Por lo que impera retirar ese sanitario que tanto espacio ocupa.
O puede ser que los habitantes de la casa hayan cumplido una edad que haga recomendable retirar barreras físicas para evitar accidentes. Como, por ejemplo, colocar un plato de ducha a ras del suelo.
El caso es que, a la hora de actualizar el baño, la renovación integral es la opción más utilizada. Pero, ¿por cuánto nos sale renovar el baño completo?
El coste.
La Revista Interiores nos dice que reformar un baño de tamaño medio, unos 6 metros cuadrados, nos puede salir por unos 8.000 € más IVA, aproximadamente. Es decir, 9.860 €. Claro, este es un precio referencial. En las reformas, uno se gasta lo que quiere. Este precio lo obtendríamos utilizando materiales de gama media y trabajando con una empresa de reformas con presupuesto cerrado.
A la hora de afrontar la reforma de un baño, la planificación presupuestaria es fundamental para optimizar la inversión y que la reforma nos salga tal y como teníamos previsto. Según el interiorista Tomás Aranda, existen partidas clave en las que jamás se debe ahorrar. Las instalaciones de fontanería, la electricidad, el plato de ducha y los revestimientos serán nuestra principal prioridad.
En palabras de Aranda, en la fontanería y la electricidad, así como en el plato de ducha, “no se debe ir a lo barato”, puesto que el resto de elementos “son más fáciles de cambiar o modificar si fuera necesario”. La calidad de los alicatados garantiza que las zonas expuestas al agua queden totalmente protegidas frente a filtraciones y humedades.
Por el contrario, en partidas como la grifería o el mueble del lavabo es posible encontrar opciones de calidad, a precios económicos que permiten recortar costes de manera significativa. El experto señala que, moviéndonos “con unas calidades medias, si sabes manejar bien el presupuesto, la reforma no tiene por qué superar los 10.000 €”. El importe final dependerá siempre de las marcas, modelos y acabados que hayamos seleccionado.
Si el presupuesto es ajustado, se aconseja consultar con el profesional para identificar las áreas estratégicas donde el alicatado es imprescindible y donde se pueden emplear alternativas decorativas más económicas, como la pintura impermeable o el papel pintado.
Lo que sale más caro.
La página web de Fotocasa nos habla de las instalaciones ocultas. De la instalación de agua y desagües en el cuarto de baño que, si nos metemos en ella, se nos puede disparar el presupuesto hasta más de 9.000 € adicionales. Cambiar la distribución de los sanitarios, mover el inodoro de sitio o la ducha, puede encarecer el presupuesto hasta un 30%.
Esta es una partida que, por lo general, se nos suele escapar de las manos. No la tenemos prevista. Cuando estamos planificando la renovación del baño, comparamos el precio de los sanitarios, de los muebles, de los azulejos, pero rara vez pensamos en las obras de fontanería. Es más, ni tan siquiera un fontanero nos puede dar un presupuesto exacto hasta que no se ponga a trabajar en casa y compruebe el estado real de las instalaciones.
El suelo y el revestimiento de las paredes son otra de las partidas costosas. Entre estas y la renovación de las instalaciones ocultas suma el 70% del coste de la reforma del baño.
Hay otro factor que debemos tener en cuenta, y es el coste de la mano de obra. En la mano de obra se incluyen varios componentes que no obedecen mecánicamente al dinero que van a cobrar los operarios por el trabajo realizado. Nos referimos a los seguros sociales, la parte proporcional de vacaciones o pagas extras e, incluso, el desplazamiento, que a veces se incluye en esta partida.
Los contratistas suelen dar un precio por hora. Lo calculan hasta cuando dan un presupuesto cerrado. Ya que, partiendo de su experiencia, prevén el tiempo que les puede llevar el trabajo. Si queremos ahorrar en este punto, no debemos fijarnos tanto en contratar profesionales baratos, sino en acometer reformas que impliquen menos horas.
Recurrir a tiendas Outlet.
Vamos a fijarnos ahora en los recursos que tenemos a nuestro alcance para ahorrarnos algo de dinero. Al renovar el baño, seguro que estamos mirando muebles y sanitarios que cubran nuestras necesidades, tengan una buena calidad y nos salgan más económicos.
Recurrir a tiendas outlet es una buena solución para obtener un ahorro interesante. Ramón, un amigo que tengo, que recientemente ha reformado el baño de su casa, me cuenta que algunos sanitarios y el mueble que va debajo del lavabo los encontró en Outletsbath, una tienda online de productos para el baño que ofrece precios casi salidos de fábrica. Este es un ejemplo de este tipo de tiendas que circulan por internet o que se encuentran ubicadas en los parques comerciales de las grandes ciudades.
Las tiendas outlet se abastecen de excedentes que quedan en los almacenes. De los cuales, los distribuidores se deshacen de ellos bien por problema de espacio en sus instalaciones, o porque quieren centrarse en la última gama que ha sacado el fabricante y que les proporciona un mayor beneficio económico.
Los usuarios, cuando vamos a renovar nuestro baño, no nos fijamos tanto en estar a la última, en instalar lo más novedoso del mercado. Sino en colocar muebles y sanitarios que nos resulten útiles y nos convenzan en el aspecto funcional y estético.
Una cuestión que debemos tener en cuenta si compramos los sanitarios en un almacén outlet es que este tipo de establecimientos suelen tener unidades limitadas. Venden un mueble o un lavabo hasta que se les acaban las existencias. No reponen los modelos, ya que, como hemos dicho, se surten de los descartes de las grandes tiendas del sector. Por lo que, si en una tienda outlet encontramos un sanitario que nos gusta, debemos darnos prisa en adquirirlo. Este es el principal inconveniente de este tipo de tiendas.
Las griferías y los elementos sanitarios son otra de las partidas donde podemos ahorrar.
Aunque tengamos claro el diseño que queremos para nuestro cuarto de baño, la revista El Mueble indica que grifería, sanitarios y complementos de baño son elementos donde siempre podemos encontrar opciones que estén bien de precio. Esto se debe a que existe mucha oferta en el mercado y, donde hay abundancia, los fabricantes compiten entre sí por el precio. Por lo que los consumidores salimos ganando.
Al elegir las griferías y los aparatos sanitarios para una reforma, conviene saber que en el mercado actual se ofrecen múltiples opciones con un bonito diseño, funcionales y económicas. Para ahorrarnos algo de dinero, resulta preferible ajustar el gasto en la calidad de aquellos elementos cuya sustitución posterior sea sencilla, como el mueble del lavabo o los accesorios del baño.
Al seleccionar estos componentes, conviene no dejarse llevar únicamente por el impacto visual. En ocasiones, la estética es lo que resulta más atractivo e impulsa la compra, sin valorar previamente el coste de mantenimiento, si va a ser práctico en el día a día o cuánto tiempo nos va a durar. Los componentes del baño, como muchos otros artículos de compra, nos entran por los ojos. Pero nosotros debemos ser más inteligentes y comprar con cabeza.
Por otro lado, es aconsejable evaluar qué elementos o materiales del baño que tenemos se encuentran en buen estado, puesto que algunos de ellos es probable que podamos reciclarlos y adaptarlos al nuevo diseño.
Asimismo, se puede ahorrar dinero evitando el alicatado completo de todas las paredes. Sustituir los azulejos por pintura plástica en los frentes que no mantienen contacto directo con el agua es una alternativa práctica y económica que reduce costes.
Ojo con hacerlo todo nosotros mismos.
Está de moda el bricolaje. Grandes cadenas de hipermercados del sector como Leroy Merlin o Bauhaus funcionan con la venta directa a los usuarios, no solo a los profesionales. Estos últimos, al conocer mejor el panorama, compran gran parte de los materiales en almacenes de venta para empresas, donde encuentran precios más baratos.
Lo más importante en este aspecto es el trabajo en sí que se hace en el baño. Mover los sanitarios de un lado al otro, si no tenemos conocimientos previos de fontanería, nos puede resultar contraproducente. Podemos provocar averías y daños importantes en la instalación de aguas de la casa.
Algo que hacen algunos usuarios es instalarse ellos mismos el plato de ducha. Debemos tener en cuenta que la zona debe estar perfectamente impermeabilizada para que no haya grietas y pérdidas de agua que nos provocarán más adelante humedades y que dañarán a nuestros vecinos.
Darle una mano de pintura impermeable es algo que podemos hacer nosotros mismos. Pero cambiar el suelo y el alicatado de las paredes son palabras mayores. Sobre todo si no lo hemos hecho nunca antes. Si queremos un acabado pulido y profesional, es recomendable recurrir a trabajadores con experiencia.
Hoy en día estamos imbuidos en el espíritu del “hazlo tú mismo”. Principalmente, en lo que se refiere al bricolaje y las reformas del hogar. Lo hacemos para ahorrarnos dinero y también para subir nuestra autoestima. Para demostrarnos a nosotros mismos que hemos sido capaces de acondicionar el baño sin ayuda de nadie. Y después, presumir de ello ante familiares y amigos.
Pero igual que un aficionado a internet no puede diseñar una web de calidad trasteando con WordPress, igual que haría un desarrollador informático o un diseñador digital, tampoco nosotros, si no tenemos experiencia y conocimientos, podemos sustituir a un fontanero o a un albañil. Por muchos tutoriales de YouTube que veamos.
Fíjate un presupuesto.
Para fijarnos un presupuesto, debemos haber indagado y comparado precios sobre sanitarios, muebles y elementos que necesitamos para renovar el baño. Del mismo modo, debemos solicitar presupuestos a empresas del sector para hacernos una idea de por cuánto nos puede salir la obra. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) nos recomienda solicitar al menos tres presupuestos a tres empresas distintas antes de tomar ninguna decisión.
Con toda esta información debemos calcularnos un presupuesto. Con un montante máximo que estamos dispuestos a pagar y con un mínimo que nos servirá de base para negociar con la empresa de reformas.
Tener nuestro propio presupuesto es fundamental. Ya que nos permite tener el control. Somos nosotros los que mandamos en las reformas de nuestro hogar y no las empresas que contratamos o los almacenes donde compramos.
El presupuesto nos servirá de guía para proveernos de fondos, saber cuánto dinero tenemos que tener ahorrado para renovar el baño o determinar cuánto vamos a gastar en este fin. Del mismo modo, nos ayudará a controlar el gasto.
Pero, claro, nuestro presupuesto debe ser realista. Por eso tenemos que hacer antes este trabajo de investigación para calcularlo.